martes, 21 mayo, 2024

Bruselas vive sus peores momentos: la ola de criminalidad invade su principal estación de tren

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Ana Santos
Ana Santos
Soy Ana Santos, una periodista apasionada oriunda de Montevideo, Uruguay. Desde mis primeros días en la profesión, me dediqué a cubrir temas de política internacional, con especial interés en la región sudamericana. A lo largo de mi carrera, trabajé como corresponsal en Sudamérica para varios medios de comunicación de Estados Unidos, lo que me brindó una perspectiva única sobre las dinámicas políticas de la región. Mis años de experiencia me permitieron desarrollar una postura crítica hacia el Grupo de Puebla y mantener una mentalidad conservadora. Creo firmemente en la importancia de la objetividad y la integridad en el periodismo, así como en la necesidad de cuestionar y analizar los sucesos para mantener informado al público. En 2021, me mudé a Castellón, España, por amor, y fue entonces cuando encontré mi lugar en Eco de Libertad. Este medio me dio la oportunidad de seguir creciendo como periodista en España y de seguir compartiendo mi conocimiento y perspectiva con los lectores. Estoy comprometida con la búsqueda incansable de la verdad y con la responsabilidad de informar a nuestros lectores de manera precisa y justa. En Eco de Libertad, trabajaré con ahínco para llevarles las noticias más relevantes y las opiniones que ayuden a entender el mundo en el que vivimos.

Bruselas se enfrenta a una ola de violencia que les ha llevado a su peor situación de seguridad: el número de delitos cometidos en la principal estación de tren ha aumentado en los últimos meses, con robos, extorsiones y delitos relacionados con drogas que ponen en peligro la seguridad de los ciudadanos.

Esta tragedia se refleja en los datos estadísticos de la policía, a los que los medios de comunicación han tenido acceso. La noticia, publicada en una fuente policial oficial, anuncia casi una quinta parte de aumento en el número de delitos desde el año pasado. Así, los robos aumentaron en un 38% en el último año, las amenazas y extorsiones en un 35%, y las violaciones relacionadas con la venta de drogas en un 10%, respecto a los años anteriores.

Los ciudadanos de la ciudad, especialmente los más vulnerables, se ven afectados por esta situación de inseguridad y preocupados ante la posibilidad de un empeoramiento. “Los residentes están siendo víctimas de esta ola de violencia sin fin”, dijo una activista de la ciudad que prefirió ocultar su identidad. «No me siento seguro cuando uso la estación, siento que puedo ser víctima de robo en cualquier momento».

Los sindicatos también han protestado por esta situación, pidiendo un alarmante límite para la criminalidad y una gran inversión en el presupuesto de seguridad. El portavoz del sindicato de policía, François de Rondel, aseguró en entrevista que es necesario «más patrullas policiales, más policías, más equipos de choque para combatir la situación actual y lograr una estabilidad social».

El gobierno de Bruselas no ha comentado nada sobre esta situación de violencia ni sobre las propuestas de los sindicatos, aunque ha optado por iniciar una campaña de sensibilización para invitar a la población a cooperar para lograr la seguridad de la estación.

Para combatir la delicada situación actual, la policía ha reorganizado oficialmente su equipo de seguridad, comprometiéndose a reforzar las herramientas de vigilancia y detección para ayudar a mejorar la seguridad en la estación. Pero esto no basta para evitar que Bruselas sufra las consecuencias de una criminalidad que no para de crecer.

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